No todas las personas dejan la misma huella
Hay personas con las que compartimos muchos años de nuestra vida y apenas modifican algo en nosotros. Otras aparecen durante un tiempo muy breve y, sin embargo, siguen presentes mucho después de que el vínculo haya terminado.
La importancia de una relación no siempre depende de cuánto dura. A veces basta una conversación, un encuentro, un profesor, un compañero o una amistad en un momento determinado para que algo cambie en nosotros.
Mientras esos encuentros ocurren, casi nunca somos conscientes de su importancia. Forman parte de la vida cotidiana, como tantos otros. Es con el paso del tiempo cuando algunas experiencias adquieren un significado que entonces no podían tener.
No elegimos qué personas dejarán una huella en nosotros. Tampoco podemos prever qué lugar ocuparemos en la vida de los demás. Los vínculos más importantes no siempre son los más largos, ni los más intensos, ni siquiera aquellos que esperábamos recordar.
Una relación no termina únicamente cuando dos personas dejan de verse. Algunas continúan viviendo de otras maneras, porque aquello que despertaron o transformaron sigue formando parte de quienes somos.