Ese cansancio que no termina de pasar
Hay ocasiones en las que se logra descansar, reducir el ritmo o tomarse unos días de pausa y, sin embargo, se descubre que algo del cansancio permanece. Como si no estuviera hecho únicamente de horas de trabajo, tareas pendientes o falta de sueño.
Hay algo en nuestra época que parece empujarnos constantemente a hacer más, responder más rápido y llegar a todo. Pero el cansancio no siempre guarda una proporción exacta con el esfuerzo realizado.
A veces aparece cuando llevamos demasiado tiempo ocupándonos de todo menos de aquello que nos importa. O cuando sostenemos situaciones, vínculos o exigencias que han dejado de tener sentido para nosotros. Otras veces llega sin una explicación clara y nos obliga a detenernos allí donde preferiríamos seguir avanzando.