Vivir en borrador
Hay personas que tienen la sensación de que su vida todavía no ha empezado del todo. No porque estén insatisfechas, sino porque siempre parece faltar algo para que llegue el momento adecuado.
Cuando cambie de trabajo. Cuando termine este curso. Cuando los niños sean mayores. Cuando tenga más tiempo. Cuando consiga ahorrar un poco más. Cuando encuentre pareja. Cuando...
Mientras tanto, los días pasan entre obligaciones, proyectos y planes. Como si todo lo que ocurre ahora fuera una especie de antesala de una vida que todavía está por comenzar.
Es natural que existan deseos, objetivos o etapas que esperamos con ilusión. El problema aparece cuando empezamos a vivir el presente únicamente como un lugar de paso. Poco a poco, el hoy pierde consistencia y el futuro se convierte en el único espacio donde imaginamos que será posible estar plenamente bien. ¿Esto no tendría que ser al revés?
Sin darnos cuenta, podemos terminar habitando una vida en borrador. Una vida que siempre parece provisional, como si todavía no mereciera la pena ser escrita.
Lo paradójico es que, cuando por fin llega aquello que esperábamos, no siempre aparece la sensación de haber empezado realmente a vivir. Con frecuencia surge un nuevo "cuando..." que vuelve a relanzar el juego.
Y el borrador continúa.