Masculinidades y feminidades
¿Qué les está ocurriendo hoy a hombres y mujeres cuando los modelos tradicionales ya no organizan las relaciones como antes y los nuevos todavía están en construcción?
Durante mucho tiempo, muchas expectativas sobre cómo debía comportarse un hombre o una mujer parecían venir dadas de antemano. Eso no significaba que fueran justas ni que todas las personas se sintieran representadas por ellas. Pero, de algún modo, marcaban un guión compartido sobre el que muchas relaciones comenzaban a construirse.
Hoy ese escenario ha cambiado. Las formas de entender la identidad, el deseo y las relaciones son más diversas que hace unas décadas. Al mismo tiempo, muchas expectativas han dejado de darse por supuestas.
¿Qué significa hoy comprometerse? ¿Quién da el primer paso? ¿Cómo se reparten los cuidados? ¿Qué espera cada uno del otro? Son preguntas que ya no encuentran una respuesta única y que, precisamente por eso, necesitan ser habladas.
Las formas de conocerse, de vincularse y de separarse también han cambiado. En muchas ocasiones, el malestar no aparece porque una persona quiera más o menos que la otra, sino porque cada una llega a la relación con expectativas distintas que nunca llegaron a ponerse en palabras.
Quizá el reto no consista en recuperar los modelos del pasado ni en adoptar otros nuevos como si fueran una respuesta definitiva. Tal vez se trate de construir un lugar propio desde el que relacionarse con los demás, aceptando que ningún vínculo puede sostenerse únicamente sobre aquello que cada uno da por supuesto.